jueves






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tragarlo todo


crista smith


Cerrar la boca
para atrapar en un beso
tu semen.
Que eyacules estrellas
en mi vientre
hasta transformarlas en 
noche perfecta
una mañana que siempre,
siempre recuerde.
Hacer de los girasoles
pantallas doradas
que reflejen la agonía
de la tristeza.
Llevar en las manos 
un nosotros
que quizás,
sea una verdad
eterna.


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lunes

otra


crista smith



“Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría…”
  
Herman Hesse



Imagino ser princesa del Medioevo,  rosada y bella
que luce apretados corsés que dejan casi al descubierto los senos
faldas vaporosas que insinúan bajo ellas  las piernas largas y eternas
que sonríen a los ojos astutos que se relamen deseando sentir quizás,
la sensación de la tempestad que provocaría el sólo rozarlas.
No soy ésa,
sino ésta:
demacrada,  pálida y fría
helado el cuerpo, incluso en verano
de inviernos constantes y ropas oscuras,
que pocas veces evapora la figura en la mezcla de alientos y alucinaciones y alcohol
de sexo libre y feliz y salvaje
que oculta sentimientos rojos con acento catalán por temor al rechazo.
Decir blanco cuando en realidad es negro. O viceversa.
Anular las noches que fueron hechas para amar
rellenando cuestionarios de urgencias médicas con palabras carentes  de flores
sin posibilidad de recuperar el tiempo perdido bajo las manos de Proust.
Así,
fumarse las horas eternas sin un aquí y ahora
mientras el océano apaga toda posibilidad
de que el humo esté en foco
alguna buena puta vez.



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domingo

ese hermoso presente


Iván echó a Johnny a la calle. Una vez solo, meditó las palabras que su amigo había dicho. Más allá de la veracidad de las mismas, también era cierto que él no podía hacer nada para cambiar el rumbo de las cosas. Nina nunca lo había amado a él. Nina amaba a Simón con toda su alma. La magnitud de ese amor lo deprimió un poco. Ya no se trataba de sus sentimientos hacia la chica. Pensó en el amor mismo como estado en el alma de las personas. Este pensamiento lo llevó a notar que él nunca había vivido un amor así de grande. Ni siquiera con Brenda cuando fueron pareja. La tristeza se apoderó de su cuerpo. Sumido en un halo de angustia, se dirigió a su cuarto. Del interior del cajón de la mesita de luz, sacó una bolsa de nylon que contenía un polvo blanco. Colocó parte de aquel polvo sobre un pequeño espejo que guardaba también en el interior del cajón. Con ayuda de una vieja entrada de algún recital, cortó tres líneas perfectas que esnifó de un saque a la vez que se tiró sobre la cama a observar el techo.


- fragmento -



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viernes

allen ginsberg, en su día



India, 1963
Peter Orlovsky





Sakyamuni saliendo en silencio de la montaña


Arrastra sus pies desnudos 

               saliendo de una caverna 
                              bajo un árbol, 
 las cejas
             crecidas de tanto llorar
                           y dolor de nariz ganchuda 
con harapientas y suaves vestiduras
             mostrando una magnífica barba, 
                            manos infelices 
prietas contra su desnudo pecho—
                la humildad es estar abatido—
la humildad es estar abatido—
se tambaleó cayendo entre los arbustos junto a un
                                                                  arroyo,
                           todas las cosas inanimadas 
pero su inteligencia—
               se mantiene erguida allí
                             aunque temblando: 
Arhat
               que buscó el Cielo
                             bajo una montaña de piedra, 
se sentó pensando
             hasta que se dio cuenta
                         de que la tierra de la bendición existe
en la imaginación—
             viene el flash:
                         espejo vacío— 
qué doloroso nacer de nuevo
             con una magnífica barba,
                          entrar de nuevo en el mundo 
amarga ruina de un sabio:
            su único camino la tierra ante él.
                         Nosotros podemos ver su alma, 
el no sabe nada
             como un dios:
                           estremecido
humilde desgraciado— 
             la humildad es el abatimiento
                          ante el Mundo absoluto.


en, Sándwiches de realidad 


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jueves

ojos

Supongo, es la nariz fea o
los senos pequeños,
tal vez, mi piel pálida que
de sólo asomarse al sol
enrojece y se llena de ampollas.
Quizás, mi falta de frenos
en los dientes que regalen
unas cuantas sonrisas tontas
y la lengua que escupa un torbellino
de frases bienaventuradas a mil por hora,
digo, menciono estos detalles,
que podrían explicar ciertas cosas.
No.
No soy quién dice ser.
No lo seré.
No me espera el cielo bendito
de noches de tulipanes que se abren
con encender un cigarrillo
mientras secretos se derraman
sobre la carne.
No.
Apenas la mirada tenue
de un mundo salvaje.
Ésa soy: al ver verás.
A esta altura, eso es mucho
y yo, necesito algo más
que ojos.


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no tan distinta

no tan distinta, pensé.
zurcir el agujero de la media azul.
planchar tu camisa blanca con almidón
para la reunión del trabajo.
probar el arroz
para saber si está a punto.
preparar la mesa
con los mejores cubiertos,
los individuales y las servilletas bordadas,
las copas de cristal y tantos otros detalles.
tender la cama con las sábanas color lavanda
y la manta tejida que trajimos del Norte, por encima.
salir a la calle por las mañanas
a hacer los mandados:
comprar el pan calentito para luego al regresar a casa,
untarlo con manteca y mermelada de ciruela, suponte,
mientras el humo del café vuela hacia el techo.
ir a la verdulería y llenar la bolsa
con las mejores manzanas,
aquéllas las más grandes y perfumadas que tanto te gustan,
naranjas para jugo y un ramito de albahaca
para la salsa de los fideos.
pasar por la carnicería sólo para traerte un buen bife de costilla
- no como carne así que seguro adoras ése gesto -
ir hasta el cerrajero y hacer un nuevo juego de llaves.
no tan distinta, pensé.
aunque mis preocupaciones no incluyan ninguna
de las acciones citadas arriba.
aunque mis uñas estén intactas y divinas,
no lavo un sólo plato y nunca lo haré.
aunque mis manos no sepan
tejer,
bordar,
coser.
aunque no planche y vos no uses camisas.
aunque viva de noche y duerma de día.
aunque
lea de forma enfermiza,
fume de manera compulsiva
hasta que mis yemas se tornen amarillentas,
beba cerveza negra o whisky de madrugada
mientras escribo tonterías.
aunque no suela usar vestidos con flores o sandalias y
mi vestimenta se reduzca a los jeans achupinados y
las remeras rotas de bandas musicales.
no tan distinta, pensé.
¿acaso debo ser una muñeca moldeada que agacha la cabeza
frente a las posturas incorrectas, que asiente en silencio cuando se equivoca y
permite que la señalen con el dedo?
no tan distinta, pensé.
para amar cómo y cuánto amo
sólo necesito de las palabras precisas
en el momento adecuado.


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martes

dame un sueño cuando me dé un ataque


Dale que no es lunes, sino jueves 
y sí, es de noche
y tampoco estoy viajando 
por las calles destruidas del Docke.
No. Los carteles están en otro idioma. 
Inglés tal vez.
Los ataques son hermosos. Sí.
Un maravilloso ataque ensoñador...





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lunes

a.m


La visión que tengo de mí misma no es muy buena.
Sin embargo, la visión que tengo de vos,
es la más hermosa del planeta.
Sólo quería que lo supieras,
aunque nunca vaya a decírtelo.
Ahora sí: buenas noches.
Las agujas del reloj, indicaron las diez de la mañana.


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suburbana


Levanté la cabeza y miré hacia el puesto de diarios - por si acaso - y sí, después de tanto, el banderín de Barcelona apareció en el lugar de siempre; aquél que cada mañana, por aquéllos tiempos, me guiñaba un ojo y recordaba cuál era el fin mismo de mi lucha - cuando creía perdidas ya, todo tipo de posibilidades - entonces, era como una inyección de decadron a un asmático devolviéndole el aire.
Decía, el banderín - cábala infinita e indiscutible dentro de mi universo alucinado - volvió a sonreír y a señalar el cielo, iluminando el valor inmenso de mi sacrificio y que,
a pesar de los ataques,
de las cruces y
la sangre;
hay un sitio vacío del otro lado aguardando
por las piezas del rompecabezas que completan el paisaje.


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karma police


Una especie de karma - todo es karma, dicen, aunque no lo sé - o imán al momento de viajar de casa al trabajo o del trabajo a casa, para atraer siempre a mi lado a los personajes más bizarros o perdedores de batallas mundanas.
Drogadictos con aroma a marihuana impregnado en la piel: puedo imaginar el ritual del tipo en cuestión, en su habitación de paredes descascaradas, dándole unas pitadas a su pipa artesanal antes de ir a laburar. Quizás ésa sea su forma de pasar las horas, un poco más alegre, un poco menos gris; o el borracho que se balancea con la camisa afuera, mientras intenta hacer equilibrio y habla a los gritos de temas de borrachos que sólo él reconoce como una verdad absoluta, aunque esto es relativo ya que, los borrachos entre los niños y los locos, suelen ser de los seres más sinceros; también el señor que, se acomoda junto a mi asiento y finge dormir, para deslizar su cabeza sobre mi hombro aún a merced de comerse un codazo de mi parte.
Decía, soy como una ley de atracción, pero a la inversa. Los vagabundos del dharma del conurbano, me arrullan con sus sudores asquerosos. Yo, por mi parte, me entrego al mp3 alucinada con los acordes, tratando de pensar en alguna escena de película de cine francés o, en el azul profundo de una constelación cercana sobre mi cabeza, a punto de caer, por ejemplo.


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miércoles

avenida de mayo, tal vez


Un ramito de lirios entre las manos. Como si la blancura de las flores pudiera aclarar el smog de la ciudad. Gente que va y viene apurada a ninguna parte. Los detalles de las cúpulas y algunos edificios que nadie parece prestar atención. Pocos árboles que aún resisten en medio de tanto cemento. En ése caos habitual, Subterránea se pierde entre la realidad obscena y el delirio de sus alucinaciones constantes.


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lunes

nepal


En mi cuaderno rojo de viajes anoté, entre otras ciudades a conocer, un nuevo destino: Nepal.
Nepal y las alturas. Nepal y los inciensos. Nepal y las flores.
Nepal y una taza de té, mientras me abrigo con una manta verde y afuera el cielo se enciende.


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viernes

dark


Vivía entre penumbras, bajo un halo de angustiosa satisfacción con aroma a sándalo. Entre las sombras, iba y venía, llevando entre las manos, uno de sus más preciados tesoros. Las pupilas oscuras. La vida, dark.
Puso un disco. Exhaló el humo del cigarrito. Dejó de ir y venir para recostarse sobre el suelo frío esperando tal vez, ser abrazada por sus alucinaciones. Aquéllas que la convertían en una mujer decadente. En una mujer feliz.

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viernes

no somos poetas


¿Sabés qué pasa?
No necesito mencionar a todos y cada uno
de los escritores que he leído o leo.
Tampoco citar a mansalva
sus frases, cada vez que alguien pide
una opinión, a fin de demostrar
cuán culta o inteligente soy.
Me basta con desparramar la mediocridad
de mis propias palabras mientras
guardo para mí cierta sabiduría.
La decadencia de nosotros mismos
de madrugada,
con las marcas de las ojeras
y el humo del cigarrito
escapando entre los dedos,
al ritmo de Kerouac o Bukowski
- entre otros -
bajo ese ritual de charla telefónica
noche tras noche
es todo lo que somos,
a fin de cuentas.
Tal vez nunca formemos parte
del círculo de eruditos
que son tildados en mayúscula
de "poetas" pero,
a decir verdad:
¿Realmente nos interesa?


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todos tienen algo que esconder, excepto yo y mi mono


Comprendo. Ése es tu secreto. Tuyo y de ella. Vuestro. Los sonidos del silencio dispersos en la tarde que clama a gritos por un poco de verdad. Aquéllas charlas sobre música, a modo de excusa quizás, por no sacar afuera el furor de la lengua y querer lamer y lamer y lamer los senos radiantes y a punto de estallar del escote de bambula y bordados de espejitos y piedritas y dibujos multicolores.
Comprendo. Ése es tu secreto. Tuyo y de ella. Vuestro. Ésas palabras propensas a la nada que en el vacío, lo son todo. Ésas ganas locas - que tiene - de estirar las manos a través del vidrio y desabrocharte el pantalón para tocar y tocar y tocar un miembro duro y erectil al borde del colapso.
Comprendo. Ése es tu secreto. Tuyo y de ella. Vuestro. Tiempos de desnudos imaginarios: de fotografias de encaje o camisas de franela. De frases sueltas y sonrisas fáciles de emoticones.
Ustedes no comprenden, sin embargo. Del otro lado, hay quién guarda también un secreto. Su secreto. El más grande de todos y no incluye más que un deseo fervoroso de cerrar los ojos y dejar que el cielo aplaste.


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lunes

road house blues


Yo soñaba con una casa cálida.
Hablo de una biblioteca plagada de libros
al punto tal que se si la mira de lejos y de cerca también,
está algo inclinada,
paredes pintadas de un color estridente y
una botella de whisky importado para subir la temperatura
no sólo en invierno.
De gente que entra y sale a cualquier hora
dispuesta a conversar de lo que fuere necesario,
no necesariamente, valga la redundancia,
con palabras
mientras fuman compulsivamente y
que a nadie le resulte molesto el humo.
De mi amor siempre listo a que le rasgue las vestiduras así
no sufro tanto su ausencia
cuando estamos separados.
De la textura de la seda masacrada en las manos a fin
de regalar el placer absoluto.
La realidad es otra cosa.
Se mezclan los deseos
con los mosaicos sucios
de la certeza de lo que no es,
de la falta de bullicio,
de la angustia que provoca el orden y
mantener la compostura.
Me pregunto hasta cuándo podré resistir
sin asfixiarme.
Cuánto tiempo más mi fe seguirá intacta
luchando a capa y espada
por no volverse una plegaria inútil
de una mujer que sólo sueña
mientras el frío continúa abarcándolo todo.



crista smith



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martes

la decadente


Me encanta ser una mujer sin éxito. Sólo espero que esa condición no cambie nunca.
Que la decadencia brille cual estrella más profunda en el halo de mis noches.
Que se evapore mi cuerpo al ritmo de lo obsceno.



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miércoles

su significado


El letargo cálido.
A veces sueño con la liberación.
No del cuerpo, sino del deseo
aterciopelado de las manos.
Sangrar.
Hasta el fin.
Hasta que no quede una sola gota.
Sangrar.
Teñir el bosque de paranoia.
Darle otro significado al goce de las cosas.



crista smith



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jueves

cercanías, alguna vez


Te falta un Venus de felicidad para ser cercanías.


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cajita de música


Es apenas una cajita de música dentro de mi cabeza.
Digo apenas, por la idea que se presenta al nombrar la palabra cajita,
pero encierra el concepto de belleza que se genera al imaginar ésa cajita de música.
La cajita con su bailarina de puntas, su tutu, su rodete. La melodía.
El terciopelo carmín que recubre su interior.
Mis labios lucen ése carmín.
Tal vez no sea más que un sueño roto apretado en mi boca, pero sueño al fin.
Sueño de una noche de verano, dice Shakespeare.
Prefiero el invierno, siempre contraria.
El blanco de la nieve, aunque allí no nieva.
Los abedules del bosque,
las casas y sus chimeneas escupiendo humos azules.
Cuánta magia escondida.
Cuánta metáfora para describir un manojo de sentimientos
que florecen con sólo cerrar los párpados.
¿Para qué sino la poesía?
¿Para qué sino las palabras?
Para morir rejuveneciendo bajo la firme promesa
de regalar el cuerpo
a ése cielo violeta que abraza.
Siempre abraza
a pesar de su océano y del tiempo.
Bowie y Major Tom:
los acordes fantasiosos de la realidad más real e infinita
de toda la vida misma.
Mi vida.


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sábado

a modo de Houellebecq


Es más de lo que podría tener.
Demasiado.
La aceptación de las limitaciones, 
de las escasas posibilidades 
de algún tipo de chance siquiera, 
además de resignación
provoca tranquilidad.
Al renunciar a todo, 
al no esperar más nada,
sólo puedo decir 
que una extraña calma me arrulla.
Quizás no sea 
más que el principio del fin.






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martes

en primavera


Un espejo refleja la decadencia de mis labios,
el silencio amarillo
                                   [del amor.
Me sueno la nariz.
No duermo.
Nunca duermo en primavera.




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lunes

cercanías


Dice cercanías pero no es "mi" cercanías.
Entonces alzo la vista al cielo. Noto como los primeros capullos se van asomando a las ramas de los árboles de la parada del Luna Park.
La necesidad. O la carencia de, me lleva a crear y creer en un castillo de cristal que sé a ciencia cierta nunca será de ladrillos sólidos. Ésa plegaria a modo de mantra que repito cada día, cada noche, a pesar de mi escepticismo.
O de cómo adorar los rayos del sol de una ciudad que me late por dentro y por fuera. Ésa ciudad. Ésa misma. Ésa única. Aquélla que representa el amor más puro y cristalino. Aquélla que no será jamás, pero la vaga esperanza de que sí - aunque es no - alimenta mi cuerpo y así, despierto y respiro y sigo.
Dice cercanías pero no es "mi" cercanías.
Sólo la ilusión que ni siquiera puedo permitirme.


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